PIA-MÉLISSA LAROCHE - "LA CANTILENA DE MADERA"
La cantilena de madera son dos historias de Pia-Mélissa Laroche.
En Mandolina, las notas musicales se escapan, se transforman, caminan, vuelan, se arrastran, hechizando a los protagonistas, petrificados como en una historia de miedo.
En Talar los árboles, bloquear las fuentes, volcar las piedras, los bosques son el decorado de una leyenda popular de regusto medieval sobre naturaleza y magia y arte y metanarrativa y paciencia, paciencia, paciencia.
Dos historias. Si la primera está siempre cambiando, la segunda es constante. Si la primera recuerda a las ilustraciones de los años veinte y a la psicodelia de los setenta, la segunda es una epopeya antigua, extraña, surrealista, contada en voz baja. Si la primera es creación, la segunda es destrucción. Objetos, naturaleza, poesía, tristeza, humor.
Dos historias de una artista de gran talento visual que crea mundos con lo que ha aprendido de la observación de las plantas, del terror de serie B, de la música de vanguardia, de la pintura de Emanuel de Witte, de los cuentos infantiles, de la psicodelia de Nicole Claveloux, de la experimentación de Yuichi Yokoyama.
Robert Benchley - "Café contra ginebra"
Para cerrar su homenaje a los 100 años de la revista The New Yorker, Libros Walden publicaCafé contra ginebra, la primera recopilación en español de la obra deRobert Benchley, el divertidísimo escritor fundador de la Mesa Redonda del Algonquin.
¿Crees que los objetos inanimados conspiran contra ti? ¿Piensas que la mejor forma de acabar con el ruido es deshacerse de algunos individuos? ¿Odias hacer regalos, a los pesados en los viajes y a los que tosen en el teatro? Robert Benchley también.
Gran observador del ridículo humano y con un don para encontrar lo hilarante en los pequeños detalles, Robert Benchley fue prácticamente el inventor de ese personaje que hacía pasar por personalidad, el de un hombrecillo torpe, perezoso, hogareño, poco masculino y víctima de los elementos, que ha marcado durante décadas eso que se ha dado en llamar "humor de Nueva York". Sabía reírse de sí mismo y que eso le permitía reírse de todo y de todos.
Café contra ginebra recopila cincuenta textos escritos originalmente para revistas como The New Yorker, Life o Vanity Fair. Experto en encontrar lo ridículo en lo cotidiano, ya fuese en una noticia científica, una costumbre social, una decisión política o un comunicado de su banco, sus palabras siguen teniendo una vigencia sorprendente y una agudeza tremendamente original.
ROZ CHAST - "TEORÍAS PARA TODO"
Considerada por David Remnick, editor de The New Yorker, como “el único genio auténtico de la revista”, Roz Chast es historia viva de la viñeta humorística. Su estilo, considerado demasiado amateur cuando en 1978 empezó a colaborar con la revista, ayudó a rejuvenecerla y modernizarla. Su sentido del humor, absurdo, cotidiano, afilado y extraño y sus personajes temerosos, neuróticos y muy neoyorquinos, han desfilado no solo por las páginas del New Yorker, sino también por las de The Village Voice, National Lampoon, Redbook o Scientific American. Es autora de la novela gráfica ¿Podemos hablar de algo más agradable? (2014).
Teorías para todo es la primera recopilación en español de sus viñetas humorísticas.
Probablemente, la mayor exponente viva de un arte menor: el de la viñeta humorística.
Time
Sus dibujos tratan, en el fondo, de cosas profundas: la soledad, la familia, la imposibilidad de mantener el orden
y lo absolutamente disparatado y demencial de la vida.
The Paris Review
JOSÉ SANZ - "RUTINA ESTRELLA"
Casas invisibles, risas enlatadas, intrusismo laboral, señales de tráfico con delfines, sectas caníbales, falsos ancianos, parvulitos transportistas... "Rutina estrella" es un puzzle que el lector debe ir armando mientras se debate entre la risa y el horror. Hay que averiguar qué es la inevitabilidad, por qué todo el mundo se ha ido de internet, a qué se debe el aumento del tabaquismo infantil, por qué se ha prohibido el número tres, qué hace que el agua no fluya de manera normal en algunas cascadas y qué ha ocurrido con las funerarias, entre muchas otras cosas.
Una novela narrada por representantes de distintos gremios, que nos explican un futuro próximo extraño y aterrador, sin desastres nucleares, medioambientales ni migratorios de por medio. Una distopía a ratos entrañable, plagada de situaciones inverosímiles vividas por personajes cotidianos. Una exploración de cómo la muerte puede hacer que la sociedad nos sorprenda siendo aún más caótica y ridícula.
Buñuel estaría orgulloso. Y Azcona también. - Javier Villuendas